Fundación Bernardina: Mano amiga para los más desvalidos

Con el fin de trabajar de forma solidaria y ser una luz de esperanza para las personas mayores abandonadas en Los Estados Unidos, el salvadoreño Amadeo Hernández, junto a un grupo de personas altruistas, creó la fundación Bernardina, en abril de 2007.
ACTUALIDAD   30 de octubre de 2012
Nancy Pérez
 


Foto cortesía.
El salvadoreño ha escrito un libro titulado" En busca de Bernardina" en el que narra la amarga experiencia que vivió buscando a su madre, también ha escrito otro libro sobre la lucha de los inmigrantes por llegar a Estados Unidos.
Amadeo Hernández llegó a los Estados Unidos, hace más de dos décadas, como la mayoría de compatriotas su idea era abrirse camino y mejorar sus condiciones de vida.

Luego de luchar en tierra extranjera y hacer de todo para salir adelante, logró estabilizarse y cumplir uno de sus máximos sueños: traer a sus padres de vacaciones a la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos.

Doña Bernardina y su esposo llegaron a ciudad angelina para celebrar la Navidad del año 2000, la alegría tanto de Amadeo como de sus padres era enorme.

Sin embargo la felicidad les duró poco, un 20 de enero de 2001 mientras recorrían Nevada, se detuvieron en un casino de Las Vegas para disfrutar de sus luces y de su entretenimiento.

Amadeo recuerda que su madre, de 74 años, estaba cansada, se sentía incómoda y quería irse de ese lugar. En un abrir y cerrar de ojos, sin avisarle a nadie, ella salió del casino y nadie volvió a saber de ella.

Durante siete meses Amadeo organizó una férrea búsqueda, amigos, familiares y vecinos organizaron caravanas buscándola.

El salvadoreño buscó sin descanso a su madre en albergues, refugios, asilos, calles y hospitales, nadie le daba referencias.

Incluso su padre se quedó varios meses en Estados Unidos ayudando en la búsqueda, hicieron camisetas con el afable rostro de doña Bernardina y siempre las usaban, tratando con ello de que alguien les diera referencia, pero a pesar de los esfuerzos no lograban dar con su paradero.

En cambio recibían llamadas anónimas y hasta chantajes, pero Amadeo no perdía las esperanzas.

Cuando habían pasado casi ocho meses desde la desaparición, un detective de la policía llamó a su hijo para avisarle que habían encontrado los restos de doña Bernardina a una milla de donde se había perdido.

El forense determinaría más tarde, que ella caminó hasta una especie de desierto y permaneció pérdida por unos tres días, además notificó que las bajas temperaturas le provocaron un infarto. También se supo que la madre de Amadeo padecía principios de Alzheimer.

Vivir la amarga experiencia de la desaparición de su madre y saber que quizá nadie pudo ayudarla, porque ella no sabía el idioma o por desconfianza, alentó al salvadoreño a crear una fundación que ayudara a ancianos perdidos o desamparados, la bautizó por supuesto, con el nombre de su madre: Bernardina.

UN APOYO INVALUABLE

Amadeo Hernández afilió la fundación ante la Secretaría de Estado de California, un 19 de abril de 2007.

Al hacerlo, estableció alianzas con organizaciones sin fines de lucro que le posibilitaron extender los servicios de la fundación, no solo en Los Ángeles sino en otros estados, todo con la finalidad de que más adultos mayores fueran atendidos.

Ana del Carmen Cuéllar fue una de ellas, a sus 72 años la encontraron desorientada y abandonada en un refugio de ancianos, en Mayo de 2011.

Brindarle atenciones básicas como alimentación, alojamiento y salud fue primordial para que en poco tiempo la ancianita que padecía de Alzheimer, recuperara poco a poco la razón y pudiera recordar datos importantes sobre sus familiares.

El reencuentro con su familia fue posible después de seis semanas de buscarlos, unos parientes estaban ubicados en Las Vegas y otros en El Salvador.

El trabajo coordinado de la Fundación Bernardina con el Consulado en Los Ángeles y la Cancillería de El Salvador permitió el reencuentro de Ana Cuéllar con su hija en Ilobasco, Cabañas, en El Salvador.

El caso más reciente sucedió en febrero de este año cuando llamaron el Consulado de El Salvador en Los Ángeles contactó a la Fundación Bernardina para comunicarles que habían encontrado perdido a un señor de 60 años, un salvadoreño de nombre Rafael Castro.

De inmediato lo recogieron y le brindaron el apoyo emocional que tanto le hacía falta, además de refugio y comida. Todo eso ayudó a la pronta recuperación de don Rafael, quien al final también pudo reunirse con su familia en West Minister CA, después de ocho meses de no verlos.

Historias de vida como estas han motivado a Amadeo a solidarizarse con esos adultos mayores que se encuentran desamparados en Los Estados Unidos.

"Una luz de esperanza para los adultos mayores que viven en el abandono" es el eslogan con el que, por cinco años su fundación ha sido reconocida.

Además de brindar refugio y amor a los adultos mayores perdidos, la fundación realiza todos los meses campañas de salud en los asilos, en el Consulado General de El Salvador y en Ferias de Salud.

"Entre las actividades más inmediatas de la fundación está el llevar alimento a 300 personas de la tercera edad el Día de Acción de Gracias", comentó Amadeo, quien ya tiene 26 años de residir en Los Ángeles.

Para el presidente de la fundación es importante no solo saciar el apetito de los ancianitos sino también la necesidad de afecto que puedan tener sus corazones.

SUS OBRAS EN EL SALVADOR

Pero el trabajo de la Fundación Bernardina no termina ahí ya que extienden su cooperación a diferentes comunidades pobres de El Salvador.

La donación de colchonetas y ropa en el dormitorio público el Apanchacal de Santa Ana, el reparto de 800 paquetes de higiene personal y de 16 ventiladores de techo a Los Asilos San Vicente de Paul en Ilobasco y Cabañas son solo parte de las numerosas actividades que la fundación ha realizado en El Salvador.

"La ayuda que brindamos a estas comunidades se obtiene a través de donaciones de personas de buen corazón así como de los fondos que recaudamos en los eventos benéficos", señaló Amadeo.

Este salvadoreño no supera la muerte de su madre, pero está orgulloso del trabajo que realiza y tanto bien a hecho a cientos de compatriotas desamparados, y a otros latinos que también han acudido a ellos en busca de apoyo y refugio, todo para que la historia de su mamá no vuelva a repetirse.

MÁS INFORMACIÓN

Fundación Bernardina

Amadeo Hernández

Presidente de

Fundación Bernardina.

323-633-7418

amadeoghernandez@aol.com

www.berfun.org

Foto cortesía
Amadeo visita con frecuencia el sitio donde su madre fue encontrada.