Filatelia, el arte de coleccionar postales

Para los filatelistas los sellos, sobres y otros documentos postales te invitan a viajar en el tiempo y conocer la historia de El Salvador en sus diferentes épocas. Se convierte en una herramienta de aprendizaje y una ventana cultural.
TURISMO   6 de septiembre de 2012
Marielos Ramírez
 


Foto Miguel Villalta
Cada miembro de la asociación o socio conserva su propia colección. En las reuniones debaten sobre los sellos, los sobres y demás correspondencia, y hasta pueden comprar o vender.
La afición por coleccionar la mayor cantidad de sellos y documentos postales data de hace miles de años, pero fue en 1839 cuando el Ministerio del Tesoro de Gran Bretaña convocó a un concurso para presentar propuestas de un sello postal adhesivo, que se empezó a conocer como un pasatiempo.

Después de recibir más de dos mil proyectos, se seleccionó el de Rowland Hill, y los sellos se emitieron en mayo de 1840, convirtiéndose el "penique negro" en el primero en la historia que circuló en el mundo, con la imagen de la Reina Victoria.

No obstante, la palabra filatelia surgió cerca de 1867 y su etimología fue "amante de los impuestos", posteriormente se cambió a "amante de los sellos".

Desde ese entonces, más que clasificarlos, también existe un interés particular en cada emisión, y esta es estudiar el origen e historia del sello, la época en que se emitió, el tipo de papel que se utilizó, el grosor y el filigrana o marca especial de agua, entre otros aspectos que hacen que todos los sellos sean diferentes.

SU HISTORIA EN EL PAÍS

En El Salvador a raíz de ese movimiento filatélico mundial se ordenó la impresión de la primera serie a un banco que imprimía papel moneda y sellos: American Bank Note Company.

"El 1 de diciembre de 1866 llegaron estos sellos al Puerto de la Libertad, y el 1 de marzo de 1867 circuló el primer sello postal", dice Santiago Yúdice, de la Asociación Filatélica de El Salvador, Afisal.

Para otro amante del coleccionismo postal, José Luis Alonzo, desde ese entonces en El Salvador emergieron los coleccionistas, que ven en cada emisión un tesoro invaluable y que buscan empaparse de la historia que cuentan gracias a los personajes ilustres, monumentos, pinturas, y flora y fauna, que llevan impresos.

Los expertos en la materia y miembros de Afisal, aclaran que también existió la prefilatelia, que es el coleccionismo de todas las marcas o sellos que se aplican a la correspondencia antes de la aparición del sello en 1840. En donde hay un significativo grupo de personas interesadas en coleccionar esta parte de la historia del correo.

En El Salvador la prefilatelia se enmarcó entre 1690 hasta 1866. En donde la correspondencia circulaba a nivel de gobierno y de personas pudientes debido al alto costo.

Los sobres solo contenían el lugar de donde partía la correspondencia, el valor, un numero correlativo y no tenía una estampilla.

Las cartas llegaban a su destino a través de un oficial, al ser recibida el destinatario tenía que pagar el costo del servicio que dependía de la distancia recorrida para hacer la entrega. La tasa se abonaba en el momento en que se recibía la entrega y no cuando se enviaba.

Fue una medida que no complacía a muchos, y algunos destinatarios se negaban a recibir el envío porque no podían pagar el importe. Esta fue parte de la historia del correo, antes de nacimiento del sello postal y de la filatelia.

Para Iván Zelaya y sus colegas aficionados, los sellos y las cartas postales han sufrido en el tiempo cambios significativos.

Desde el siglo XIX se destacaban por el derroche de creatividad, talento y arte al diseñar cada ejemplar, se encontraban detalles curiosos en las orlas e inscripciones, composiciones armónicas que representaban una obra de arte en cada temática debido a su trabajo manual.

Después de 200 años, el paso de la tecnología ha venido a simplificar ese trabajo, pero la impresión delicada, la armonía de colores y los espectaculares dibujos han bajado un poco su calidad, que no significa que están mal elaborados, pero incluso pueden ser objeto de falsificación.

"En ese siglo (XIX) era un trabajo muy minucioso y una belleza lo que se creaba por la dedicación que se le ponía", dice Alonzo.

BUSCAN DIVULGAR CULTURA E HISTORIA

La Sociedad Filatélica de El Salvador fue fundada el 5 de enero de 1940, a iniciativa de entusiastas de este arte como Enrique Patiño, Antonio Pinto Lima y Ciro Rusconi. Patiño fue el primer presidente y la primera reunión de la sociedad congregó a 16 filatelistas.

En Estados Unidos, también se formó The El Salvador Collectors Club, el 3 de mayo de 1975, que después cambió el nombre a Associated Collectors of El Salvador.

No obstante, en el 2004 ambas asociaciones se unieron y formaron la Asociación Filatélica Salvadoreña, una institución sin fines de lucro que se ha dedicado desde ese entonces a reunir a coleccionistas y a promover el estudio de los sellos vía "online".

Más adelante, la institución creo una revista trimestral online, El Salvador Filatélico - El Faro, a la que todos los socios pueden tener acceso por medio de su página web: www.elsalvadorphilately.org.

Afisal continúa reuniendo a los coleccionistas del mundo y busca fortalecer las relaciones de los filatelistas nacionales con otros a nivel mundial, no importa que se dediquen a la colección de emisiones clásicas, sellos modernos, correos aéreos, enteropostales o timbres fiscales, o que tengan una temática en especial.

Los días sábados, en las instalaciones del Museo de Antropología David J. Guzmán, conocido como MUNA, se reúne un numeroso grupo de aficionados que desean intercambiar experiencias, datos, información, vender o comprar alguna "reliquia" que no tienen en su colección.

Entre las historias que nunca faltan y los hace viajar en el tiempo, es cuando recuerdan los primeros diseños de las emisiones de 1867.

Un volcán activo con once estrellas que representaban a los departamentos que formaban la república en aquel entonces: San Salvador, La Libertad, Sonsonate, Santa Ana, La Paz, Cuscatlán, Usulután, San Vicente, San Miguel, La Unión y Chalatenango.

Los sellos eran de cuatro colores y diferentes precios: el azul, que costaba medio real (la moneda en circulación de aquel entonces); el rojo tenía un valor de un real; el verde, dos reales, y el café, cuatro.

La Asociación invita a asociarse a Afisal, visitándolos en el MUNA, buscándolos en Facebook como Asociación Filatélica Salvadoreña en donde se les puede hacer preguntas y leer artículos y fotografías que postean; otro medio es el website, ahí los socios pueden accesar a su revista online. Sin duda la filatelia es un mundo mágico por descubrir.

Foto Miguel Villalta
Entre las colecciones de cada miembro de la Asociación y que cada uno conserva celosamente, se encuentra el primer sello postal emitido en el mundo, en 1840, el Penny Black.