Tacuba y sus vestigios del pasado

Paredes desgastadas por las inclemencias del tiempo, son el rostro actual de la iglesia colonial que un día fue bella e imponente.
BICENTENARIO   19 de mayo de 2011
Magdalena Reyes
 


Foto Lourdes Parada
Cuatro ventanas octagonales, son las fieles vigilantes de lo poco que queda del templo.
Un camino lleno de curvas y vegetación te conduce hacia el fresco municipio de Tacuba.

Ubicado en el departamento de Ahuachapán a unos 116 kilómetros de San Salvador.

Es un pueblo de origen precolombino, fundado en 1543, sus primeros habitantes eran de origen yaqui y pipil .

Entre los años 1605 y 1612 se comenzó la construcción de la iglesia Santa Lucía por iniciativa del Padre Jacinto Jaime junto al experto en construcción Juan Clemente.

El templo se edificó con la idea de evangelizar a los habitantes para disminuir los combates provocados por conquista Española.

La materia prima para la construcción del templo, como piedra, cal y tierra se extrajo del Río Paz.

Los habitantes además elaboraron el ladrillo rojo y el concreto de cal en el cantón El Sincuyo.

Ayudados por caballos y esclavos transportaban el material hasta el casco urbano.

Foto Lourdes Parada
La sacristía bautismal, es de las pocas estructuras que aun se conservan.
DETALLES DE SU ESTRUCTURA

La iglesia- con 12 metros de altura por 39 metros de largo- llegó a constituir una verdadera joya arquitectónica de estilo barroco neoclásico.

Contaba con una fachada en la que destacaban cuatro nichos para imágenes, cuatro artísticas columnas, un altar mayor y en su interior albergaba un órgano y un retablo.

La edificación sucumbió ante la magnitud del terremoto de Santa Marta, originado en Antigua Guatemala en julio de 1773.

El templo desapareció casi por completo y quedó sin techo, solo sobrevivió parte del altar mayor, la sacristía bautismal y sacerdotal, paredes laterales y traseras, las gradas que conducían al campanario, la pila bautismal y la fachada.

Sin embargo el terremoto de 1982 que afectó al occidente del país, derrumbó lo poco que quedaba.

Ahora los escombros reflejan poco de la belleza con que contó la parroquia en su época de esplendor.

Las ruinas fueron declaradas Monumento Nacional por decreto legislativo en en el año 1978.