Texistepeque y Chalchuapa, municipios ricos en el folclor católico

Además de ser municipios de Santa Ana, también tienen en común la preservación de tradiciones que se practican en Semana Santa para que los feligreses puedan vivir la religiosidad propia de la época.
PORTADA   7 de abril de 2011
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Jueves 7 de abril de 2011


Foto Archivo
Los azotes sirven para limpiarse de pecados.
En estas dos poblaciones, cada Semana Santa se vive con mucha devoción, conservando diferentes tradiciones. Por ejemplo, en Texistepeque, los talcigüines son un verdadero motivo para visitar este pueblo.

"La escena de los talcigüines hace referencia a las tentaciones que Jesús recibió en el desierto y esto se encuentra documentado en la Santa Biblia", explica el sacerdote Javier Urías.

Durante la actividad, que se celebra el lunes santo, los talcigüines azotan a decenas de lugareños y turistas.

"Mi abuela siempre me ha dicho que entre más golpes me den, me limpio de buena cantidad de pecados", comenta José Ramírez, un joven universitario.

Al respecto, el sacerdote explica que redimir pecados por asistir a esta actividad no tiene ningún fundamento y considera que es más una percepción de la población.

"Todos sabemos que el medio oficial que los católicos tenemos para liberarnos de los pecados es el sacramento de la confesión. Sin embargo, si esto se lo ofrecemos a Dios, nos puede servir como un medio de purificación", explica Urías.

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En el balneario El Trapiche se lava la ropa de las imágenes que participarán en las procesiones.
LA LAVADA DE LA ROPA

Para el caso de Chalchuapa, la lavada de la ropa del Señor, el Lunes Santo, es organizada por la Hermandad de Jesús de Nazareno, de Chalchuapa.

La actividad ha perdurado desde hace más de dos siglos y medio y consiste en que los miembros de la hermandad del Cristo Nazareno luego de unas horas en el templo, salen en procesión hasta una de las casas del pueblo, donde está la cofradía de " La Cruz ", lugar en el cual están las bateas que guardan las vestimentas de las imágenes de Jesús.

Ahí, toman las túnicas para llevarlas hasta el balneario El Trapiche, donde las hermanas de la parroquia de Santiago Apóstol las lavan, mientras los feligreses toman ese líquido en botellas por considerar que es agua bendita y hasta milagrosa.

Otra de las tradiciones arraigadas en Chalchuapa, es la procesión del silencio, en la que los cargadores cargan y caminan descalzos por las calles de la ciudad. Considerándose esto un acto de piedad muy fuerte y especial.

"Por tradición, por ley, debemos acompañar esta procesión descalzos. Es un sacrificio que hacemos por convicción. No nos libra de pecados pero es un momento que se lo ofrecemos al Señor", dice Antonio Rivas, miembro de la hermandad de Jesús Nazareno